Existe una diferencia entre habitaciones desordenadas y habitaciones con “desorden visual”. Las segundas se diferencian en que si bien el espacio está limpio, hay elementos que molestan a la vista, que hacen “ruido” o no son armónicos.

 

El problema con estos desórdenes visuales es que nos acostumbramos a ellos con el tiempo, y dejamos de notar su existencia. ¿Nunca te pasó, por ejemplo, de dejar un papel de recordatorio en algún lugar visible y con el tiempo ya no notás su presencia? Eso pasa también con otras cosas. Por eso es importante hacer un recorrido de la casa con ojos frescos, buscando esas cosas que generan ruido.

 

El lado positivo de este tipo de desorden es que la mayoría de las veces la solución es simple e implica simplemente acomodar inteligentemente las cosas y otras veces implica muy pocos gastos. Lo principal es identificar los lugares atestados o poco estéticos para poder encontrar las soluciones.

 

¿Qué cosas suelen generar este desorden visual?

  • Exceso de colores


    Si tenés demasiados colores y patrones en una misma habitación, pueden causar mucho estímulo visual. Considerá elegir uno o dos colores y mantenerte en esa gama de colores. El resto, deberán ser colores neutrales para no competir con ellos. Ejemplos de esto son muebles o paredes de colores, con elementos como almohadones, cuadros o decoraciones. 

  • Colecciones


    Muchas veces las colecciones forman parte de quién somos y nuestros gustos. Sin embargo, muchos de ellos pueden ser grandes y ocupar mucho espacio. Nuestra recomendación para estos casos es intentar evitar tener todos los ítems disponibles a la vista o reducir los espacios para que no estén dispersos por toda la habitación, sino concentrados en un lugar específico. 

  • Cables


    Las zapatillas llenas de cables con diferentes elementos de electrónica a veces parecen imposibles de ocultar. Sin embargo, cuando no se pueden desenchufar y guardar, existen algunos trucos fáciles para disminuir el desorden como utilizar precintos para atar los cables entre sí; pasarlos por conductos o usar estaciones de carga que funcionan como algo estético y útil, centralizando todo en un solo lugar. 

  • Percheros y ropa a la vista


    La ropa a la vista, entre el bulto que generan y la variedad de colores, también puede ser un punto de estrés visual. Intentá guardar tu ropa o la de tus invitados en placares o doblarlos en un lugar que pueda quedar fuera de la vista. 

  • Papeles y libros


    Es fácil acumular pilas de papeles entre facturas importantes, papeles por catalogar y recordatorios. La mejor alternativa para evitar este tipo de desórdenes es comprar una bandeja para organizar rápidamente aquellas cosas que quedan en una pila y ponerse recordatorios – semanales, por ejemplo- para luego colocar esos papeles en sus lugares correspondientes, como biblioratos o organizadores.

    Los libros también pueden generar una sensación de desorden, ya que varían mucho en tamaño, color y estética. Existen distintas formas de encarar esto: buscando organizarlas por color y tamaño o simplemente dándolos vuelta, para que en vez de ver el dorso de los mismos, se vea la parte de las hojas. 

  • Suciedad y manchas: paredes, pisos, etc.


    ¿Tenés una mancha en el piso que está pendiente de ser arreglada?¿Una parte de la pared está descascarada? ¿Hay suciedades que son evidentes? Este tipo de pequeñas desprolijidades suman a la hora de tener un pantallazo general de la habitación. 

Te invitamos a que vos también recorras por tu casa con detención y empieces a observar los detalles de qué desentona o genera sensación de pesadez en el ambiente.

¡Es probable que hasta encuentres cosas que no hayamos enumerado arriba!

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